No escuchaste mis aullidos.
Eran fuertes mis aullidos.
Como de loba en pena, eran mis aullidos.
Y aunque mi garganta diera todo de sí,
No escuchaste mis aullidos.
Que paradójica es la vida ¿verdad?
Si callamos, más somos escuchadas;
Si ignoramos, más somos amadas.
Como si nos negáramos a seguir el curso lógico.
Como si nos obligáramos a lo complejo.
Como si el disfrute respondiera al masoquismo.
Eran fuertes mis aullidos.
Como de un cachorro que clama a su madre, eran mis aullidos.
Pero aunque mi garganta diera todo de sí,
No escuchaste mis aullidos.
Compleja es la vida ¿verdad?
Si sentimos, somos culpables.
Si expresamos, somos inviables.
Como si la teoría no sirviera de nada;
Como si sentir nos convirtiera en malvadas;
Como si exigir nos dejara exiliadas.
No escuchaste mis aullidos,
porque no quisiste escuchar mis aullidos.
No escuchaste mis aullidos,
porque te incomodan mis aullidos.
No escuchaste mis aullidos,
porque no pudiste enfrentar mis aullidos.
