Jamás me ha quedado bien hecho un arroz blanco. He intentado todos los trucos existentes, porque si hay mitos alrededor de una receta es con esta. Unos dicen que la clave está en el nivel del fuego o en la cantidad de agua para controlar la humedad, otros insisten en que el éxito está en lavarlo para eliminar el almidón, o en freírlo un poco antes de añadir el agua. Yo he probado todo, truco por truco y todos a la vez. He perdido mi tiempo con tutoriales de video y he preguntado a cocineros expertos, pero jamás, ni utilizando olla arrocera, me ha quedado bien un arroz blanco.
La última vez que lo intenté, empecé con suficiente tiempo de antelación a la hora de la comida para poder dejarlo a mínima temperatura y sucedió que sin darme cuenta la llama se extinguió y el arroz en bajo jamás prosperó.
Realmente no existe una única receta para lograr deleitarse con un arroz perfecto, simplemente están las personas que lo saben hacer y las que no. Lo mismo sucede cuando hablamos de los «arrocitos en bajo» expresión que en Colombia se utiliza para definir las conquistas temporales, los amantes pasajeros, rollos del presente sin compromiso o relaciones que se mantienen a fuego muy lento sin proyección a convertirse en un plato fijo sobre la mesa. El problema es que si nos descuidamos estos arroces también se pueden quemar y dejarnos con un muy mal sabor en la boca.
No estoy afirmando que los «arrocitos en bajo» sean siempre una equivocación. Por el contrario, si se logra tener la sartén por el mango creo que es posible disfrutar de una compañía en los momentos de soltería o en las transiciones sentimentales, sin cargar con todo el peso que conlleva una relación estable. Sin embargo, para lograr llevar con tranquilidad el tema, es clave identificarlos desde el principio:
Tipología de los arroces más comunes:
El arroz seco:
Por su naturaleza práctica y de fácil preparación, el arroz seco es el más básico y común. Podríamos decir que todas las personas han probado este tipo de arroz en algún momento de sus vidas. Aparece en el menú mínimo una vez por semana para recordar su existencia, advirtiendo que no aportará mucho más contenido nutricional de lo que es: un acompañamiento sencillo y sin pretensiones. Comúnmente no pasa de ahí. Después de un tiempo la llama en bajo se extingue. Una veces por lo seco e insulso. Otras veces porque simplemente aburre.
El arroz salvaje o arroz bomba:
Este arroz comienza con la llama muy en alto, prometiendo convertirse en una exquisitez para el paladar. Logra confundir por contener en su preparación ingredientes de sabor intenso e inesperados. Es exótico y muy seguro de sí mismo. El arroz salvaje nos saca de la norma y elimina todas las reglas posibles. Su presencia va de más a menos con una velocidad sorprendente y si no se tiene cuidado puede resultar adictivo. Por lo general su llama se extingue de lunes a viernes y arremete nuevamente con fuerza los sábados después de que se ha remojado en vino. ¡Ojo con esto!, porque aunque es un plato llamativo, puede causarnos una terrible indigestión.
El arroz caldoso
El arroz caldoso o meloso no se define muy bien. Su textura es pegajosa y densa y en su preparación resaltan muchos condimentos e ingredientes. Estas características lo convierten en un plato que enamora o empalaga. Hay quienes dicen que un arroz es o no es, por eso este plato deja al comensal con muchas dudas acerca de su consistencia.
El arroz integral
Sano y natural, el arroz integral es el más recomendado de todos los arroces, quizás sea por eso que su preparación es mucho más complicada. El proceso de cocción es lento pero si se tiene paciencia se disfruta más y sin remordimientos. El arroz integral no solo es bueno como compañía sentimental en tiempos de soledad, al ser ligero y balanceado llega a convertirse en un acompañante para otro tipo de momentos, sin caer en sentimentalismos confusos o malas interpretaciones. Simple y sin mayores pretensiones, el arroz integral, por lo general, no causa llenura o indigestión. Tampoco deja un vacío en el estómago. Llena lo justo y necesario y como es tan fácil de digerir casi siempre termina por convertirse en un gran amigo para todos los días.
¿Será bueno dejar el arroz en bajo? nunca lo tendremos 100% claro. En mi caso soy escéptica por lo que me ha dado la experiencia, pero no nos digamos mentiras, es de los alimentos que por más que evitemos, siempre se servirán en el plato.
Entre gustos no hay disgustos.
